Toda organización se identifica por su imagen y ésta no sólo se concentra en logotipos o gadgets institucionales, el personal también participa en ella a través de un código de vestimenta con el cual, la empresa comunica cierto mensaje tanto a sus clientes y socios, como a sus mismos colaboradores. De ahí su importancia.

Con la participación de distintas generaciones dentro de un mismo ambiente laboral (BABY BOOMERS, GENERACIÓN X, MILLENIALS), resulta un tanto complicado definir el código de vestimenta para una oficina: casual o formal; ahí el dilema.

Para definirlo, se debe considerar qué se quiere comunicar, qué giro tiene la empresa, y hacia qué sector va dirigido el servicio que ofrece. Por tanto, aquí el 1, 2, 3 del buen vestir para considerar y lucir bien, sin exagerar o caer en lo desaliñado.

  1. Identificar a qué sector va dirigido el servicio que ofrece la corporación, es básico, pues facilita la coherencia para unificar la imagen institucional.
  • shutterstock_396183034Capital Humano, Finanzas, Servicios de consultoría, Mantenimiento y limpieza, Seguridad privada, Alimentación, etc.
  1. Ubicar el puesto que se ejerce y la actividad que se desempeña, pues no es el mismo outfit de un ejecutivo quien requiere cierta presencia ante sus clientes, al de quien ejecuta labores operativas dentro de la organización.
  • Director, Asistente ejecutivo, Operativo, Comercial, Gerente.
  1. Marcar una tendencia formal-casual seria, es lo más recomendable en un espacio corporativo, compuesto por diferentes áreas y brechas generacionales.
  • Traje sastre, corbata, camisa, pantalón tipo cargo, zapatos de tacón, mocasines, pantalón de vestir, saco, etc.

Si bien es cierto que el talento y creatividad de los colaboradores no se mide por el cómo visten, sin duda alguna, su imagen física y pulcritud, sí es una primera carta de presentación.

Captura de pantalla 2016-08-16 a la(s) 12.07.53 p.m.