La OCDE exhorta a que los gobiernos implementen reformas estructurales que garanticen un medio ambiente más limpio y la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral.

Hace unos días, el Fondo Monetario Internacional (FMI) informó su pronóstico de crecimiento para México, el cual bajó de 1.6% en mayo a 0.9% en julio. Asimismo, la expectativa de Citigroup pasó de 0.9% en junio a 0.2% en julio. Resulta de gran relevancia conocer estos indicadores, ya que a partir de ahí se puede -entre otras cuestiones- atraer o alejar inversiones; además de que el crecimiento económico depende, en gran medida, de la generación de empleos, para incrementar la calidad de vida de la población y una mejor oferta de servicios que los gobiernos brindan a los ciudadanos.

En este marco, GINgroup, empresa mexicana con más de 38 años de experiencia en administración integral de talento humano, identifica y reconoce que, en el ámbito laboral, el talento humano es uno de los pilares en que sostiene el desarrollo de la economía, por lo que, el Dr. Raúl Beyruti Sánchez continúa trabajando en acciones en materia de capacitación permanente, tanto a sus colaboradores directos, como a los miles empleos que administra, lo cual permea en mejoras a la productividad.

Recientemente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) liberó su informe anual Apuesta por el crecimiento 2019, en el que afirma que los gobiernos deben seleccionar, preparar, priorizar e implementar debidamente reformas estructurales que impulsen el crecimiento a largo plazo, mejoren la competitividad y la productividad, generen empleos y garanticen un medio ambiente más limpio y la igualdad de oportunidades, todo ello frente al debilitamiento del crecimiento, la digitalización, el envejecimiento de la población y la degradación medioambiental, como “las principales fuerzas que determinan la evolución económica”.

Particularmente, sobre la educación, el organismo la define como una prioridad “para garantizar que la generación actual y las futuras encuentren empleo de calidad y tengan carreras más productivas”. Abordar el problema persistente de la segmentación del mercado laboral y mejorar las condiciones para la inclusión en el mercado laboral de mujeres, migrantes, minorías y trabajadores de más edad también es esencial para que todos se puedan beneficiar del crecimiento.

Para el caso específico de nuestro país, la OCDE considera que, debido a los bajos niveles de productividad, la brecha que existe en el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en relación con los países miembros, sigue siendo grande, ya que el promedio de horas trabajadas se mantiene entre las más altas. Cabe destacar que, si bien se ha combatido la pobreza, persisten altos niveles de pobreza relativa, así como la desigualdad en las oportunidades de trabajo, vivienda y educación.

La OCDE recomienda a México algunas acciones muy puntuales, entre las que destaca reducir la informalidad laboral que constituye un lastre en la productividad y el crecimiento económico, además de generar grandes desigualdades en ingresos y acceso a los servicios públicos.

En otros rubros, considera que se deben reducir las barreras a la inversión extranjera, mejorar el clima de negocios para que logre atraer mayor inversión extranjera directa, incluso mediante la mejora en la seguridad y el estado de Derecho, además de fortalecer la competencia y mejorar la calidad de las instituciones

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